sábado, 14 de enero de 2017

"FREE AS A BIRD" Y "REAL LOVE": LOS BEATLES Y JEFF LYNNE

Cuando, a mediados de los años 90, los tres Beatles todavía vivos entonces—Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr—comenzaron a trabajar en el proyecto Anthology, que, como su propio título indica, era una antología de rarezas y temas inéditos del grupo, empezaron a hablar de la posibilidad de grabar unas cuantas piezas instrumentales para añadir al documental retrospectivo sobre la historia de los Fab Four. En cierto momento, esta idea acabó transformándose en algo un poco más complejo: añadir voces e instrumentos y realizar un nuevo arreglo de unas demos que John Lennon había dejado grabadas a finales de la década de los 70. De las cuatro canciones contenidas en la cinta que Yoko Ono entregó a Paul se seleccionaron dos, "Free as a Bird" y "Real Love". George Martin, el legendario productor que tan estrechamente colaboró con los Beatles a lo largo de los 60, decidió no participar en estas sesiones, y el productor elegido acabó siendo Jeff Lynne, líder de la Electric Light Orchestra, miembro de los Traveling Wilburys (junto a Bob Dylan, Harrison, Roy Orbison y Tom Petty) y productor de gran renombre que había trabajado bastante con George y, en menor medida, con Ringo y Paul. Los resultados de estas sesiones aparecerían en los dos primeros volúmenes de la monumental antología beatle.



Pablo Martínez Diente
En un nuevo episodio del podcast Discos Memorables, converso distendidamente con mi buen amigo Pablo Martínez Diente, profesor de español en la Kansas State University de Manhattan (Kansas), sobre estas sesiones y sobre la siempre interesante carrera de Jeff Lynne, especialmente en lo referente a su relación con los Beatles. Pablo es un verdadero amante de la buena música de todos los estilos, y siente una predilección especial por la figura de Lynne, cuya trayectoria vital y artística vamos desgranando a lo largo de nuestra conversación. Este episodio del podcast, que esperamos que resulte interesante a los lectores de Versos e aloumiños, puede escucharse en Podomatic (aquí) y también puede descargarse gratuitamente de iTunes. Además, está disponible en el vídeo de YouTube que incluimos a continuación.




                                                  ANTÓN GARCÍA-FERNÁNDEZ

jueves, 12 de enero de 2017

A LUZ DAS PALABRAS (65) Mónica Rodríguez




Foi o meu amigo Alfredo Gómez Cerdá quen me falou dela antes ca ninguén. E cando unha persoa coma Alfredo, que ten un gusto exquisito, recomenda algo ou alguén hai que telo ben en conta.

     Coma sempre, acertou. Descubrir a Mónica Rodríguez foi un deses praceres que a vida che agasalla de cando en vez. Posúe unha escrita limpa, moi traballada, brillante e as súas historias levan implícito un sentido aberto e rico da vida.
     
     
Mónica Rodríguez
     Mónica Rodríguez naceu en Oviedo en 1969, estudou ciencias físicas e traballou ata 2009 nun centro de investigación, algo que se nota nalgunha obra. O seu primeiro libro publicouno en 2003. Diso xa choveu e hoxe en día é das escritoras máis prestixiosas da LIX española.
     
     Diente de león foi o primeiro libro que lin dela e, dende o momento que o pechei, non deixei de ler o que escribe pois me fascina a súa literatura.
     Un trabajo para Magda, La tía Clio y la máquina de escribir, Manzur o el ángel que tenía una sola ala, El naranjo que se murió de tristeza, Trumpet, Alma y la isla ou La partitura, entre outros, son títulos que se deben coñecer para saborear a beleza da súa prosa.
     
     A listaxe dos premios e das distincións acadados  é inmensa: Premio Alandar, White Ravens, Premio Anaya,Fundación Cuatro Gatos,Leer es vivir, Ala Delta entre unha chea deles máis.

     Ademais, Mónica Rodríguez é unha muller vital, próxima ao lectorado, agradable e xenerosa. Esta xenerosidadde queda demostrada nos textos que agasalla a Versos e aloumiños. Dous textos fermosos que nos axudan a sentir a literatura en su máxima amplitude. Dous textos intelixentes que nos cativarán sen ninguna dúbida. Un luxo.
     
     Leamos e gocemos da luz das palabras dunha escritora fundamental no panorama literario en lingua castelá. Unha escritora tan sutil coma loitadora.

     
     Toda unha honra.





Escribir (al igual que leer) para mí es una necesidad, una manera de entender el mundo, de hacerme preguntas, de tratar de ordenar el caos que me rodea, de buscar una explicación a lo que no puedo explicarme, de ahondar en el ser humano, de reflexionar, de crear, de recrear. Escribir para mí es un modo de vivir otras vidas. De buscar belleza en la palabra, de crecer, de sufrir y también, por supuesto, de disfrutar.

                                                                     M.R.


Mónica Rodríguez

                

                              EL SALTO

                                                                              Mónica Rodríguez     


Una ventana se abre. Entran la luz y el viento. Me froto los ojos. No sé si estoy aún soñando cuando me alcanza el ruido. Es un ruido alegre, tangible. Es la mañana con sus pájaros y el aire tibio. De pronto, un viento poderoso traspasa la ventana. Campa por el cuarto, me despierta del todo con su tacto enérgico y entrecierro los ojos. Cuando los abro la luz me ciega. Tardo en ver la línea de los edificios, la avenida ancha flanqueada por grandes olmos. Avanzo ligero entre ellos, envuelto en la sombra de sus hojas. En la palpitación del día. Apenas oigo el sonido de mis zapatos contra el cemento, como si no acabaran de tocar el suelo del todo. Entonces lo hago. Me impulso y salto. Un salto vigoroso que parece no terminar nunca. Me quedo en el aire, enredado en las delicias de lo ingrávido. Caigo tan despacio que no caigo. No llego a pisar el suelo. Muevo los brazos, como un nadador bajo el agua y eso hace que me desplace, manteniéndome en el aire. Puedo apreciar la geometría alegre de las casas bajo esta luz diáfana y transparente, una luz dorada que cae sobre mis hombros como mojándolos y sigo nadando en el aire. Unos obreros, desde la ventana del bar me observan. Dan un trago a sus tazas de café, a los vasos cristalinos, diminutos entre sus toscos dedos, seguramente repletos de algún licor fuerte, y solo queda de su imagen una mancha azul, la de sus monos de trabajo, y doy otra brazada. Aún no he alcanzado el suelo y sigo desplazándome en el aire. Un mirlo sacude sus alas en una rama. Oigo el restregar de sus plumas y el final del ala, a contraluz, destella un momento, se hace casi transparente en su negrura y detrás el sol. Redondo, cegador. Un perro se detiene a mirarme. Se sienta sobre sus patas e hinca sus ojos oscuros y algo tristes en mí, que aún me mantengo en lo alto, avanzando delicadamente con cada movimiento circular de los brazos. Mi pecho brinca entre las costillas. Siento toda la fuerza de mi juventud, toda la dicha de ese niño que hace tan poco tiempo fui y que ahora permanece aquí, conmigo, en el aire. Porque todo es posible. El barrendero también me mira mientras doy mi gran salto, pero no deja de barrer diligentemente y de él solo queda el rasguño de la escoba contra la acera y el polvo que levanta y reluce como una pequeña constelación. Me mantengo a flote observando mi sombra contra las baldosas. Al levantar la vista, veo al niño en la ventana y él me sonríe. Apoya una mano contra el cristal como si quisiera tendérmela, como si él también hubiera decidido volar. El cristal se lo impide. Por un momento siento la dicha y la tristeza del niño al verme volar, su sonrisa ilusionada transformándose en angustia tras la ventana que no alcanza a abrir. Sigo en el aire avanzando a golpe de brazo, como si el día fuera un río y yo estuviera sumergido en él, flotando. El panadero detiene su furgoneta para verme pasar. Unas muchachas se ríen cuando una de ellas me señala. Me miran con los ojos asombrados, entre incrédulos y soñadores, y continúan su camino sin dejar de mirarme. Escucho sus pisadas firmes, apresuradas, sus risas perdiéndose. Noto que voy descendiendo, que mi salto termina. Me resisto agitando los brazos, haciendo nuevos círculos que muevan el aire en el que deseo permanecer para siempre, con esta dicha, esta revelación de la ingravidez del mundo. Y al fin, mis pies se posan en el suelo. Aquí termina mi salto. Con una sonrisa y mi convicción aérea, despierto. Paladeo el rastro del sueño que me deja esta sensación de plenitud, esta levedad en los sentidos. Repaso cada detalle y entonces, por un momento, mi corazón se vuelca aterrado pensando si acaso yo no era el que volaba sino el otro, el niño que apoyaba la mano en el cristal de su ventana cerrada mientras ve al joven que salta avanzando en el aire como un pájaro y no puede alcanzarlo. 

Mónica, na súa casa de Madrid

martes, 10 de enero de 2017

REMUÍÑO DE LIBROS (7) "A árbore da escola", de Antonio Sandoval coas ilustracións de Emilio Urberuaga





TÍTULO: A árbore da escola.

AUTORES: Antonio Sandoval (texto) e Emilio Urberuaga (ilustracións)

EDITORIAL: Kalandraka. Colección:DEMADEMORA



Kalandraka achégalles aos primeiros lectores este fermoso álbum ilustrado.
Fermoso por partida dobre, tanto pola súa concepción plástica coma polo seu contido.

     A árbore da escola é a historia que o escritor, comunicador ambiental e ornitólogo Antonio Sandoval, nos conta sobre unha árbore solitaria que existía no patio dunha escola. Ninguén reparaba nela, nin os nenos rebuldeiros nin a mestra precavida. Pero un día Pedro si o fixo e a partir daquela, a árbore comezou a vivir. 
     
Antonio  Sandoval

O seu aspecto mudou radicalmente e en proporción directa á atención e o agarimo recibidos. Cando Pedro comparte cos demais a súa descuberta, todos participan nos seus coidados como mellor saben: plantando unha flor ao seu carón para que non se sinta soa, facerlle e lerlle un poema, acariñala… A árbore pasou de ser testemuña dos xogos infantís a se converter no centro deles. Isto provocou que se transformase nunha frondosa especie única sobre a que construíron unha cabana onde a mestra decidiu trasladar a biblioteca. Así, deste xeito, ao mesmo tempo que medran os soños dos nenos a través dos libros, tamén agroman as sementes da árbore para o futuro.

     
Emilio Urberuaga


     Trátase dun conto cunha linguaxe sinxela e directa que se apoia nunha estrutura circular e que lles amosa aos nenos a importancia de coidar o medio natural, de convivir con el e descubrir a grandeza das pequenas cousas.

     As magníficas  ilustracións coloristas, vivas e expresivas de Emilio Urberuaga reforzan o contido do texto e axudan a unha lectura visual paralela pero tamén recreativa do mesmo.


                                                                                                                                     ALBA PIÑEIRO


sábado, 7 de enero de 2017

DARDO POÉTICO (XLI) Rosa María Serdio preséntanos "Caudal de Azar", un fermoso libro de haikus



Cando recibes un libro de alguén que queres e admiras pola súa traxectoria profesional e artística, sénteste ben feliz.
     
     Isto pasoume ao atopar na miña caixa de correos o último (que non o derradeiro) libro de María Rosa Serdio, Caudal de azar.
     
     Rosa foi sempre unha loitadora que profesaba un amor infinito ao seu alumnado (como boa mestra que era) e á literatura.
     
     
María Rosa Serdio
As inquedanzas de María Rosa Serdio sempre foron moitas. Non había máis que visitar a súa aula en Pola de Laviana para decatarse do ambiente  que se respiraba entre ela e os seus alumnos. Era algo exemplar. E esa paixón pola literatura levouna a contaxiar o alumnado e a probar sorte como poeta (sempre o foi) a través dos poemarios Colores y más colores e Bolso de niebla.
     
     Mais Rosa levaba cultivando dende hai ben tempo ese xénero mínimo pero dunha luminosidade extraordinaria que é o haiku. Agasallaba haikus e daba a coñecer unha sorte de estrofa que agora se utiliza con moita frecuencia.

     Non nos pode estrañar que vexa a luz , editado por Bajamar, unha colección de haikus que María Rosa Serdio nos presenta para que gocemos da sobriedade destas composicións que tanta poesía conteñen malia ser tan espidas.
     
     Unha colección de poemas que leva por nome Caudal de azar, escritos coa habilidade, o gusto e a ledicia de quen ama fondamente a palabra e a vida:
                                  
                                       Nada es pequeño.
                                       Todo lo que vivimos
                                       forma la vida.
    
  
     Son poemas ateigados de emoción e amor polas cousas pequenas, polos seres que sofren, pola natureza (ás veces descoñecida). Son poemas nos que habita a esperanza, o paso do tempo, a denuncia, a espera. Onde habitan as lembranzas, os desexos, os segredos, as alegrías e tristezas.

                                      En el reloj
                                      un tiempo de hojas nuevas.
                                      También de rosas.


                                      Desde la noche
                                      la voz honda del alma
                                     de los mineros.


                                       Abrí tus páginas…
                                       Supe de tu dolor
                                       con el otoño.


     En fin, unha gozosa proposta poética de alguén que quere os seus amigos, que non foi quen endexamais de permanecer allea a todo o que a rodeaba e que se comprometeu decote co futuro de todos aqueles que estaban próximos dende o coidado exquisito polo presente. Unha anduriña que sempre coidou o seu niño.

                                     Abro la casa.
                                     Cuida la golondrina

                                     un nido eterno.




                                                                                                  ANTONIO  GARCÍA  TEIJEIRO

miércoles, 4 de enero de 2017

REMUÍÑO DE LIBROS (6) "Todo o tempo do mundo", de David Pérez Iglesias





TÍTULO:  Todo o tempo do mundo.

AUTOR:   David Pérez Iglesias.

ILUSTRACIÓNS:  Marcos Viso.

Edicións Xerais. Colección: MERLÍN



Todo o tempo do mundo é o último premio Merlín(2016) que Xerais lles achega ao público infanto-xuvenil, pero co que os adultos tamén gozarán. O seu autor, David Pérez Iglesias, é escritor, guionista, profesor e responsable da canle de vídeos SonCine.

          Trátase dunha novela realista na que a súa protagonista, Ariadna, unha nena de case doce anos, será a encargada de amosarnos como unha situación, a priori, negativa pode converterse en toda unha experiencia vital. Como o feito de non posuír nada material pode significar o camiño cara á liberdade para recoñecer o importante.

     
David Pérez Iglesias

     A través dos seus recordos, que actúan como fíos condutores ao longo dos 35 capítulos que artellan a historia, coñecemos como o seu pequeno mundo urbano, no que vive cos seus pais, vai esmorecendo polos nefastos efectos da crise económica ata chegar ao baleiro. Este prodúcese cando os seus proxenitores deciden emigrar a Canadá e deixala co seu avó paterno ata que poidan levala con eles. Os vinte días que pasa na aldea, ao carón do seu avó Valente, serán días de aprendizaxe e coñecemento das súas raíces, de identidade cunha terra, cunha paisaxe, cunha cultura e cunha lingua. Serán os alicerces sobre os que vai asentar a súa futura personalidade. Deste xeito a súa sensación inicial de abandono transformarase na seguridade de ter o legado máis importante para a memoria da humanidade, a palabra.

     David Pérez Iglesias, ben coñecedor do valor das palabras, emprégaas de forma clara, precisa e  directa para que o lector poida saborealas e sinta os sons, as cores e mesmo os recendos do que nomean. Reivindica o seu uso coma símbolo do que somos.

     As ilustracións de Marcos Viso delicadas, exquisitas e suxestivas reforzan o significado connotativo do texto á vez que matizan certos detalles simbólicos.


                     
                                                                                              

                                                                                                                                                ALBA  PIÑEIRO